Notas sobre la dificultad...
Cuando comienzo un texto nuevo, en este caso, un libro biográfico sobre Copi, la escritura me resulta antipática. Las dificultades son enormes y toda tentativa es incierta. Busco ser leal a las tensiones y no cerrar el sentido: no traducir, no explicar, no aplacar el murmullo. Pero no clausurar las dudas ni afirmarse en las citas, es complicado y difícil. Sobre todo cuando impera la ansiedad, la voluntad de la forma, la necesidad de llegar (residuo freudiano) al escrito antes que éste acabe conmigo. El placer del texto es extensivo al goce tanto como le es opuesto. Barthes puro. ¿Cómo obtener placer de una escritura que comienza? Ponerme en estado de pérdida, de euforia, de perversidad? La perversidad como régimen del placer textual, edípico, develamiento, puesta en escena del Padre. Y al mismo tiempo, probarme que el texto me desea: "todo escritor dirá entonces, loco no puedo, sano no querría, sólo soy siendo neurótico" (Barthes, 1998:14) Si los dibujos de Copi tienen un interés particular hay que buscarlo en el conflicto, en la marginalidad del centro. Y sería arrogante explicar a Copi: me niego a estabilizar una versión, una "aproximación" o un "análisis" que lea y ordene, "ponga en forma" su obra historietística. La simplicidad de sus dibujos me resulta aterradora. Entro al vacío, me angustia, y al mismo tiempo, me provoca placer. Muchas veces me pregunté porqué me gusta escribir. Porqué alterno la ficción con la investigación, la literatura con la ciencia, el ensayo con el método, la academia y la deriva. Y descubro que la escritura me ofrece una rentabilidad de goce que coexiste y consiste con otras formas de placer. Desafío de castración y redención, ejercicio del cuerpo que no ofrece coartada a su ejercicio. Puro erotismo inmóvil. Que no tolera, llegado este punto, ni siquiera la música. Tema de otro post: porqué no puedo escuchar música si escribo...puras derivas. Copi había señalado el equívoco ya...qué pueden saber ellos (los franceses) .... Beso.
2 comentarios:
Mh.
No poder escuchar música mientras se escribe. A mi también me pasa.
Yo se lo atribuyo a que cuando uno escribe realiza sonidos diferentes, crea ritmos y pinta matices.
Tampoco puedo pintar cuadros, o mirar pinturas cuando estoy escribiendo. La primera podría a atribuirse a una mera imposibilidad física, pero desde el momento en que enuncio esa respuesta, sé, como esas cosas que se saben, que es mentira.
No podemos decir que haya diferentes niveles de sensibilidad, pertenecientes a cada expresión artística. Decir eso sería darle más importancia a una o a otra, sería categorizar algo que debería permanecer como refugio dentro de lo que es el ser humano y sus misterios. O tal vez ésa sea una excusa muy tonta para no ahondar. Al fin y al cabo, la ciencia dice que las soluciones que ella brinda a las preguntas no cierran sistemas, solo crean más preguntas, más maravillas y misterios a su paso.
Volviendo al tema de la música. Así como no poder pintar mientras se escribe parece un impedimento físico, escribir mientras se escucha pareciera estar habilitado. Pero no es así. Lo físico no tiene nada que ver.
La escritura es rítmica, la música también lo es.
Una cosa muy diferente es sentir música desde uno, ya que, como no es una fuente exterior, no colisiona con el ritmo propio.
También le puede pasar, oh Laura, si escucha música mientras camina.
Una música radicalmente distinta de su ritmo interior la va a agitar más de lo usual.
Son algunas ideas sueltas.
Espero su respuesta para poder resolver este trágico misterio musical.
ejem...
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